miércoles, 15 de febrero de 2017

Fenomenologias (2015)

Fenomenologias
Apuntes sobre la temporalidad, la conciencia y la luz-paisaje (9/9/2015)

“… el ser que ha sido no puede dejar de ser”. 
Merleau Ponty, Lo Visible y lo Invisible

Intro 
La temporalidad es una propiedad intrínseca de la conciencia. La conciencia del tiempo, como de casi todo fenómeno, se da progresivamente en diversas capas de sentido y profundidad:

1. El tiempo del mundo. Se localiza en las cosas y eventos del mundo; se objetiva espacializando la sucesión para medirla cuantitativamente. Tiempo abstracto de la ciencia y de la economía material. 2. El tiempo interno. Condición de la percepción del tiempo del mundo. Tiempo inmanente y subjetivo en el que se suceden los eventos de la vida consciente; un tiempo privado, no cuantificable según una medida igual para todos.  3. El ser consciente de ese tiempo interno.  Supone una conciencia de sí como temporal, una autoconciencia fluyente, un flujo absoluto y último que no requiere ya otro. Horizonte dinámico que funda la constancia de la vida. Fondo desde el que se distinguen las identidades y distinciones más profundas.

Los tiempos así intencionados y el no-tiempo que es siempre fondo y horizonte son atravesados por la luz. La luz es fenómeno temporal y el tiempo es fenómeno lumínico. La luminiscencia como evento ambiental es la metáfora del horizonte de todos los horizontes posibles. El no-horizonte trascendental de la materialidad mínima. La materia-cuerpo, la materia-onda. La materia que es a la vez no-materia: densificación de la energía.
 
Carácter material del tiempo. El tiempo luminiscente de una atmósfera es temporalidad ambiental, climática, difusa. Ni lineal ni circular: ambiental. El tiempo es una materia y solo se lo puede aprehender mediante la percepción.  En el modo de lo visual la percepción del tiempo se da como luz, como fluctuaciones en la regularidad de las vibraciones luminosas.
La fotografía es temporalidad semantizada. Realiza operaciones sobre el tiempo-luz. La exposición es la duración de un haz de luz en el tiempo. El disparo es una paradoja temporal.  Detención de un instante que no existe.


1. Luz como evento atmosférico. Atmosfera como continuum de transformaciones dinámicas.
Temporalidad de la conciencia: Isomorfismo dinámico conciencia/atmosfera.
Otros elementos atmosféricos:  temperatura, humedad, volatilidad, dirección, ritmo,  velocidad (viento/tiempo), responsividad (a los cambios climáticos y lumínicos).

2. Sobre el  “Horizonte” de todos los horizontes como vivencias posibles
Reversibilidad de horizonte. Funcionalidad de horizonte. Horizonte como fenómeno intencional. Horizonte como fenómeno lumínico. Horizonte como fenómeno atmosférico. Horizonte como fenómeno temporal.
(Vibración/ondulación del horizonte visual-temporal).
(Vibracion/ondulación del horizonte temporal de la conciencia).
Horizonte en tanto limite. Horizonte en tanto unión. Horizonte en tanto separación.
Horizonte como transición/transmutación/chakana. Horizonte como “estado”  (el “estar ahí” de la conciencia intencional):  los “modos de ser”  horizonte:
Estático –Dinamico – Temporal –espacial.
Horizonte como vibración-luz: Rothko.
El quinto modo: el no ser, solo vibrar, horizonte inmaterial en suspensión.


3. La fotografía como trabajo sobre la (in)materialidad del tiempo.

La “exposición” como principio foto-temporal
El “disparo”:  la captación del tiempo móvil en un simulacro de lo fijo: 
aporética fundamental de lo fotográfico.
La infotografiabilidad de lo fotografiado: 
1. la foto no es la imagen de una “cosa en si” 2. la foto no es una “reproducción” 3. la foto no es una “representación” 4. la foto nunca tiene un objeto 5. la foto no es objetivante, no objetiva a la persona que tiene delante
La foto es acto y metáfora de un proceso temporal: antes, durante  y después del disparo, la foto está en permanente transformación


 
4. La luz como experiencia del tiempo. Temporalidad de horizonte. Luminosidad de horizonte.

La luz es un movimiento (dis)continuo.
La conciencia es un movimiento (dis)continuo.
Lo inconciente es un movimiento (dis)continuo.
Arritmia o (dis)continuidad topológica de los flujos -temporales.
Paradoja ontológica de lo inmóvil:  solo a partir del movimiento se puede experimentar lo estático.
Las diferentes temporalidades de lo fotográfico:
El tiempo del objeto fotografiado.
El tiempo de exposición de la toma.
El tiempo del acto de fotografiar (tiempo del fotógrafo).
El tiempo contextual del evento de la toma (el “aquí y ahora” del disparo).
El tiempo de los movimientos del fotógrafo, del objeto, de la cámara, del obturador
La temporalidad múltiple de la interpretación de la imagen:
El tiempo del revelado. El tiempo de la proyección. El tiempo del barrido. El tiempo de la observación.
La foto como “resultado” (o más bien proceso) de muchas líneas de tiempo en diferentes direcciones, velocidades y ritmos (el tiempo tampoco es un continuo homogéneo).

5. La interpretación de la luz en la atmosfera del paisaje. Dinámica del paisaje-luz
El paisaje es un fenómeno lumínico; por lo tanto también fenómeno temporal y fenómeno intencional (es decir, algo que se experimenta físicamente y que al ser pensado “emerge” como un sentido dentro de la conciencia que lo piensa).  El paisaje no forma parte de la naturaleza. Es la estetización  (subjetiva) de un complejo de refracciones. Lo cultural del paisaje pertenece a un horizonte más estrecho y menos interesante que la ontología intencional que lo erige como puesta en acción del tiempo por medio de la luz.
El paisaje solo existe como percepto de una conciencia igualmente temporalizada.  Una conciencia capaz de sincronizarse con esa temporalidad “otra” que no es sino una forma de enajenar  un modo individual del tiempo. 
El tiempo del paso del sol, de la conformación de las nubes o de los movimientos del viento: son formas objetivadas del tiempo trascendental de una conciencia dinámica.
El paisaje no se puede detener.  La pintura está más cerca de hacerlo que el cine o la fotografía.  La fotografía también es un proceso permanente. Lo que ve el observador de fotos no es “tiempo congelado”, sino lo contrario. Es algo que sigue cambiando, imperceptiblemente, frente a los ojos del que lo mira.
El que ese cambio se imperceptible “abre” la posibilidad de una temporalidad autónomamente propia de la fotografía:  el cambio seguirá produciéndose incluso cuando ya nadie la esté mirando.

6. El paisaje-pintura y el paisaje-foto
La pintura es un boceto para luego tomar fotografías. La experiencia ambiental es inmersiva para el pintor, que se halla por momentos dentro de la pintura. Al fotografiar esa inmersión se pierde porque el fotógrafo está “apuntando” hacia una dirección precisa. Está frente a lo fotografiado, pero no dentro de la escena.
El pintor puede componer con movimientos físicos las fuerzas del color, la luz, la atmosfera y el tiempo (sobre todo el tiempo, que fluye desde su propio pincel). El fotógrafo tan solo captura lo que el pintor produce físicamente a partir de sus propios movimientos. 
La experiencia de la pintura debe pre-ceder a la experiencia fotográfica del paisaje-luz

7. El paisaje-video
A simple vista una redundancia; la obviedad de superponer una temporalidad a otra temporalidad de manera electromagnética anularía el efecto de “trabajo sobre, en, o con el tiempo”. Sin embargo laa reversibilidad temporal y el loop aparecen como semantizaciones fuertes y cuestionadoras. Frente al paisaje-video la foto y la pintura aparecen como rictus solemnes y desactualizados. Estas conclusiones son engañosas porque lo mismo puede decirse de la música de percusión: no hay nada más antiguo y a la vez más actual que un percusionista batiendo un tambor.
El paisaje-video mezcla la reversibilidad del relato escrito o narrado verbalmente con la temporalidad unidireccional del cine. En el cine la reversibilidad es narrativa, pero en el video es una reversibilidad técnica: los datos se reproducen en sentido inverso o reiteran una secuencia indefinidamente. Se trata de reversibilidad y recursividad materiales como marca propia del medio