El
problema es doble: la existencia y la interpretación.
La
existencia es ella misma una interpretación.
La
existencia la vivimos ya interpretada.
Los
sentidos están limitados a unas pocas perspectivas.
En una
cultura nebular, los sentidos ya están asignados.
Una vida
es una luz que irradia más fuerte dentro de la constelación de las
interpretaciones eternas.
Somos
neuronas dentro de un gran cerebro de sinapsis culturales.
Discursos.
Tejidos de discursos luminosos.
Por
donde circula el sentido circula también el poder.
Hay
lugares poderosos y lugares débiles.
El
problema de la existencia ya interpretada; el círculo ontológico, el círculo
hermeneutico.
La idea
de interpretación en sentido inverso; el lector interpretado por el libro.
El poder
es imponer una nube de interpretaciones por la fuerza.
El
enigma del objeto de la interpretación: 1-Se constituye a medida que va siendo
interpretado 2- Antes de la interpretación no existe, pero luego de ella ya no
es.
El
objeto de una interpretación no existe. Es una X vacía.
Todo es
al mismo tiempo el original y la versión.
Todo
discurso es objeto y a la vez sujeto de otros discursos.
No hay
unidad trascendental. No hay nada inconexo del resto.
El
universo es móvil. Nada permanece dos instantes en el mismo lugar.
Nada es
individual. El universo es una construcción (y destrucción) colectiva.
Interpretar
es encontrar zonas donde los discursos se filtran entre sí para verlos
mezclarse.
La nube
se expande permanentemente.
El
individuo humano debe brillar y apagarse como un led en una guirnalda de
navidad.
La
Naturaleza es ahora sólo un jugador más. Importante, pero no el único.
La
existencia ya interpretada. La existencia como entramado de discursos, móviles.
Discurrir
significa dos cosas: una actividad y un devenir.
Una
manera de actuar dentro del devenir:
asignando sentido a los eventos.
Urdir
discursos es todo lo que sabemos hacer.
Qué (o
quiénes) son los principales creadores de discurso y qué quieren.
Dificultades
de haber nacido en una sub-¿cultura? que es objeto de muchos discursos,
pero a
la que falta el propio.
Un
discurso se construye a través de otro discurso.
La
existencia y la interpretación.
La
existencia y su interpretación.
¿Tiene
la existencia su propio punto de vista sobre el resto de las otras?
¿Tiene
la existencia misma su propia versión
del cosmos?
¿Su
propia version de nosotros mismos?
¿Cómo
aparecemos en ese relato? ¿Determinados? ¿Libres?
Preguntas
para hacerle a la existencia y preguntas para hacerle a la interpretación.
¿La
existencia es la vida o es el mero existir de los objetos?
La
existencia que no se piensa a sí misma permanece en estado puro.
Por eso
no existe.
No se
interpretan los nodos, se interpretan las redes.
Horizontes
de la sensación
Horizontes
de la percepción
Horizontes
de la comprensión
Horizontes
de la pre-comprensión hermenéutica.
Horizontes
de la conciencia
Las
interpretaciones circulan como discursos, tejen sujetos y destejen identidades.
Identidad:
el conjunto de todos los relatos que hablan sobre nosotros (propios y ajenos).
El
tiempo de la conciencia se proyecta como tiempo real.
El darse
del fenómeno “separado del resto” (reducción fenomenologica).
Fenómeno
del que no se habla queda a la deriva. Flota en una zona oscura.
El
fenómenon como el darse del mundo a la conciencia, es decir, como
representación.
¿Hay
otro modo de darse del mundo que no sea como representación?
¿Representación
de qué? ¿De otro mundo idéntico que queda al otro lado del espejo?
Y en ese
caso: ¿para qué (para quién) dos mundos simétricos?
Los
discursos involucran acción y poder. Son acción y poder.
Regreso
de la existencia: como acción y como poder.
Lugar
donde la existencia y la interpretación no se enredan: imposible.
No. Nada
es imposible.
Interpretar
es dejarse ver, delatar la posición.
Inevitable
porque no hay nada que no se resista
a ser interpretado.
Mayor o
menor afinidad entre lo interpretado y el intérprete.
Mayor o
menor entrega a dejarse interpretar.
¿Por
qué?
El
fenómeno de los “textos oscuros” y su delicada ontología.
Hay
textos que se resisten a toda interpretación, porque ellos están imponiendo
una.
¿Cómo
nos interpretamos a nosotros mismos?
Tenemos
un espejo enfrente nuestro todo el tiempo, pero no lo sabemos mirar.
El saber
está disociado de las acciones.
Ser
sabios no nos hace ser más honestos.