viernes, 16 de junio de 2017

Existencia e interpretacion


El problema es doble: la existencia y la interpretación.

La existencia es ella misma una interpretación.

La existencia la vivimos ya interpretada.

Los sentidos están limitados a unas pocas perspectivas.

En una cultura nebular, los sentidos ya están asignados.

Una vida es una luz que irradia más fuerte dentro de la constelación de las interpretaciones eternas.

Somos neuronas dentro de un gran cerebro de sinapsis culturales.

Discursos. Tejidos de discursos luminosos.

Por donde circula el sentido circula también el poder.

Hay lugares poderosos y lugares débiles.

El problema de la existencia ya interpretada; el círculo ontológico, el círculo hermeneutico.

La idea de interpretación en sentido inverso; el lector interpretado por el libro.

El poder es imponer una nube de interpretaciones por la fuerza.

El enigma del objeto de la interpretación: 1-Se constituye a medida que va siendo interpretado 2- Antes de la interpretación no existe, pero luego de ella ya no es.

El objeto de una interpretación no existe. Es una X vacía.

Todo es al mismo tiempo el original y la versión.

Todo discurso es objeto y a la vez sujeto de otros discursos.

No hay unidad trascendental. No hay nada inconexo del resto.

El universo es móvil. Nada permanece dos instantes en el mismo lugar.

Nada es individual. El universo es una construcción (y destrucción) colectiva.

Interpretar es encontrar zonas donde los discursos se filtran entre sí para verlos mezclarse.

La nube se expande permanentemente.

El individuo humano debe brillar y apagarse como un led en una guirnalda de navidad.

La Naturaleza es ahora sólo un jugador más. Importante, pero no el único.

La existencia ya interpretada. La existencia como entramado de discursos, móviles.

Discurrir significa dos cosas: una actividad y un devenir.

Una manera de actuar dentro del devenir: asignando sentido a los eventos.

Urdir discursos es todo lo que sabemos hacer.

Qué (o quiénes) son los principales creadores de discurso y qué quieren.

Dificultades de haber nacido en una sub-¿cultura? que es objeto de muchos discursos,

pero a la que falta el propio.

Un discurso se construye a través de otro discurso.

La existencia y la interpretación.

La existencia y su interpretación.

¿Tiene la existencia su propio punto de vista sobre el resto de las otras?

¿Tiene la existencia misma su propia versión del cosmos?

¿Su propia version de nosotros mismos?

¿Cómo aparecemos en ese relato? ¿Determinados? ¿Libres?

Preguntas para hacerle a la existencia y preguntas para hacerle a la interpretación.

¿La existencia es la vida o es el mero existir de los objetos?

La existencia que no se piensa a sí misma permanece en estado puro.

Por eso no existe.

No se interpretan los nodos, se interpretan las redes.

Horizontes de la sensación

Horizontes de la percepción

Horizontes de la comprensión

Horizontes de la pre-comprensión hermenéutica.

Horizontes de la conciencia

Las interpretaciones circulan como discursos, tejen sujetos y destejen identidades.

Identidad: el conjunto de todos los relatos que hablan sobre nosotros (propios y ajenos).

El tiempo de la conciencia se proyecta como tiempo real.

El darse del fenómeno “separado del resto” (reducción fenomenologica).

Fenómeno del que no se habla queda a la deriva. Flota en una zona oscura.

El fenómenon como el darse del mundo a la conciencia, es decir, como representación.

¿Hay otro modo de darse del mundo que no sea como representación?

¿Representación de qué? ¿De otro mundo idéntico que queda al otro lado del espejo?

Y en ese caso: ¿para qué (para quién) dos mundos simétricos?

Los discursos involucran acción y poder. Son acción y poder.

Regreso de la existencia: como acción y como poder.

Lugar donde la existencia y la interpretación no se enredan: imposible.

No. Nada es imposible.

Interpretar es dejarse ver, delatar la posición.

Inevitable porque no hay nada que no se resista a ser interpretado.

Mayor o menor afinidad entre lo interpretado y el intérprete.

Mayor o menor entrega a dejarse interpretar.

¿Por qué?

El fenómeno de los “textos oscuros” y su delicada ontología.

Hay textos que se resisten a toda interpretación, porque ellos están imponiendo una.

¿Cómo nos interpretamos a nosotros mismos?

Tenemos un espejo enfrente nuestro todo el tiempo, pero no lo sabemos mirar.

El saber está disociado de las acciones.

Ser sabios no nos hace ser más honestos.