domingo, 17 de junio de 2018

20 tesis sobre arte (obra en proceso)


20 tesis sobre arte


001. El arte no es un medio para transformar el mundo. Porque el arte no es un medio sino un fin. El mundo se transforma solo, por la simple presencia del arte. Corolario de esta primera tesis es que el “arte” aun como mero campo de actividades, no existe. Por eso no existe tampoco una definición convincente de lo que es el arte. La categoría genérica de arte es la negación de sus manifestaciones singulares. Un concepto abstracto y vacío.
002. Una propiedad característica de cualquier forma de arte conocida hasta el momento es su inutilidad. Por ser un fin en sí mismo, no puede ser usado. Muy por el contrario, es el arte el que usa a todo lo demás.
003. La inutilidad de lo artístico es una condición necesaria pero no suficiente para pensar un fenómeno tan amplio como lo es el arte. La segunda es su reflexividad. Lo que distingue a lo artístico es que en cualquiera de sus realizaciones se materializa un pensamiento sobre lo que se está haciendo. La obra se piensa a sí misma.
004. La reflexión adquiere forma a partir de la toma de conciencia del artista respecto de su propio hacer. El control de los signos y su alcance debe ser consciente. Las formas, en especial las menos miméticas, narran el pensamiento de quien las modela. Ejemplo de la vasija precolombina, con sus elementos funcionales mutados en relatos simbólicos: las apoyaderas aparecen como garras de águila, el pasamanos muta en serpiente, la boca de un vaso como las fauces de un jaguar. Multitudes de entidades asaltan el objeto y lo ritualizan. Lo transmutan de mero vaso a sistema semántico. Un sistema corporizado, animado y sexuado, con frecuencia intencionado a traspasar el reino de la necesidad para escapar al reino de la libertad, al reino de los dioses, de las entidades, buenas o malas, que sean dignas de venerar.
006. La intervención del arte se da en el espacio y en el tiempo. Eso confirma su carácter material. Y una segunda confirmación se da en el hecho de que se inserta en lo sensitivo, habita el lugar de los sentidos y las emociones físicas, de los perceptos y los afectos. Nada mas alejado de lo conceptual. Lo conceptual es un modo retorico, o si se prefiere, operatorio. En cualquier caso, una opción.
007. La zona de transición donde los bordes de lo artístico se funden con los de otros intentos discursivos están siendo explorados -léase: incorporados- al núcleo recolector del arte. Para que esto sea posible la diferencia arte-no arte debe ser repuesta de manera permanente y obsesiva.
008. El arte que trata de superar las barreras entre el arte y la vida es como un perro tratando de morderse la cola. Las resistencias de “la vida” son múltiples y casi inexpugnables. Enemigos que debe enfrentar el arte son: el mercado, la industria cultural y la publicidad.  En estos tres escenarios el “arte” podría difuminarse por completo y perder su característica propia que es la de ser un fin y no un medio.
009. Materialidad del arte es una tesis difícil.  El arte ha desarrollado, según Hegel, un largo programa de desmaterialización. La cual se habría cumplido -lo corroboramos ahora- en el conceptualismo “lingüístico” de los años 60, sin que se haya agotado aún su impulso. Esta desmaterialización ha develado uno de los bordes mas allá de los cuales el arte deviene actividad epistémica, transferencia de saber o flujo de información. Hoy se constata también que esa idea de que el arte produce algún tipo de “saber” o incluso que puede relacionárselo con la verdad o la falsedad es cuestionable. El arte no puede volatilizarse del todo. Además, esa tendencia idealizante que señalaba Marx mediante la metáfora de lo disolvente es una manifestación, ayer como hoy, de la cortina de humo de la economía política del capital.
010. En la idea de arte -igual que en cualquier otra- anida el esencialismo. El hecho de que se piense en un arte global oculta cierta pretensión de control arquitectónico sobre lo que ocurre en ese campo.  Más precisamente es un control epistémico de las producciones artísticas. Se adivina en esto la intentio imperii que hace del mundo del arte un lugar de reproducción de los conflictos generales de lo social. Sólo si existe una mitología de la articulación de las diferentes creaciones en un solo sistema -aun siendo este infinitesimalmente complejo- es posible la existencia de un “arte global”.
011. Arte global es una contradicción. El arte expresa a la singularidad. La singularidad no está en el mensaje sino en la relación del artista -individual o colectivo, personal o impersonal- con el medio-entorno. Por qué ese artista singular eligió expresar algo mediante ese dispositivo singular. Frente a la singularidad está la universalidad, que siempre es sistémica y por lo tanto imperial. Esta última se expresa en el campo del arte de un modo ambiguo, como ocurre con toda mediación. En la arquitectura la singularidad no aparece. Se trata de la organización del espacio en función de su habitar. Es dudoso que se cumpla en esto el primer requisito del arte que era no estar en función de nada.  Ni siquiera del habitar. Por su universalidad, la arquitectura no puede ser un arte. Lo mismo ocurre con el diseño. Se aplican en la arquitectura y el diseño resultados estéticos ya antes resueltos por el arte. La singularidad está ausente.
012. La desmaterialización del arte es parte de un camino corto. Lleva a los bordes y a las zonas de difusión de lo artístico donde éste pierde su (auto)finalidad.
013. Haber confundido esto extravió a los artistas y a los críticos y por supuesto al “público” -cuya condición natural es el extravío- respecto del arte. El resultado es que el arte de nuestro tiempo expresa ansiedad e inquietud. Y ambas intenciones alimentan el marcado ilusionismo (producir asombro y sorpresa como criterio de efectividad artística).  Si una creación artística no produce asombro -por lo menos la primera vez que se la propone- se duda de su artisticidad.  No es esto exclusivo del modelo occidental. Gran parte del arte “monumental” en todo el mundo buscó legitimarse mediante el asombro que podría causar en su público. Este compromiso con lo inesperado parecía ser propio de lo artístico. Pero tiene que desarrollarse en una vacilación entre el extremo del ya mencionado ilusionismo, y el extremo opuesto, el fundirse en una cotidianidad instrumental. Beuys?
014. Una instalación es una forma de simulacro. Se dice que es el modelo de la praxis contemporánea del arte, porque refiere al collage expandido sobre el espacio de transito social tanto del público como de los significados. Incluye la apropiación critica de imágenes y símbolos y también la relacionalidad de un espacio “participativo”. Esto es verdad. El simulacro es una versión paranoica de la mimesis. Podrían seguirse sus itinerarios funcionales a lo largo del tiempo y del espacio. En la actualidad el simulacro es esencial porque reproduce la vivencia de una humanidad alienada, incapaz de separar lo importante de lo ilusorio, refugio de cierta voluntad de borrar la distinción, incluso multiplicándola. Una esquizofrenia hermenéutica multiplica la producción de arte al infinito, porque no se consigue dar nunca con el arte de ser uno mismo junto a los demás.
015. “El mundo se hunde bajo el peso del arte” -decía un borracho en medio de una feria internacional- “¿Cuántas obras de arte existirán en la Tierra? Tal vez demasiadas. Tal vez no valga ya la pena seguir produciendo arte”. Sin embargo, es ese no valer la pena lo propio del arte. Se dijo desde el principio y se lo repitió varias veces: el arte no es un medio, es un fin. No tiene justificación, y tal vez sea lo único en el pluriverso que no la requiera. En general el arte debe producirse. Después se verá qué queda y qué no.
016. La pintura es una de las formaciones históricas del arte que mas ha sufrido los embates del escepticismo y de la procacidad. Actualmente exiliada del reino expansivo e imperialista de lo artístico, ha descendido al inframundo de las actividades manuales y terapéuticas. Su venerable historia, no obstante, asegura con certeza que pronto retornará. Uno de los motivos de ese retorno es la emergencia de la singularidad.
016bis. La singularidad expresa en este caso la necesidad de recuperación política del discurso por parte de los artistas, frente a su actual sumisión al monopolio de la discursividad curatorial -la curaduría es una forma de gestión cultural, un curador siempre es un funcionario publico (o peor, privado). El abandono de la autonomía del arte se pagó con la entrega del artista a la heteronomía del capital.
018. Vivimos una época donde la representación, bajo la forma de simulacro, expresa el estado de alienación general. Se la llama, con razón, la era de la imagen, porque es una era de apariencias sin contenido. El contenido sigue siendo el ser humano mismo. O mejor, la parte que superlativamente se considera “humana” del insectoide bípedo.
019. La post-humanización, sin haberse antes alcanzado la humanidad, es una pretensión desmesurada. Saltar desde la condición cavernaria actual al cyborg, o al clon post-humano abre un espacio de futuro que no hará sino reproducir en otro escenario y con otros personajes el mismo drama que padecieron sus ancestros.  En el arte pasa lo mismo. Hasta ahora ninguna revolución transformó lo esencial. Es verdad que las revoluciones nunca han abundado. Entendiendo revoluciones como grandes cambios que hayan alegrado siquiera momentáneamente a cantidades considerables de personas. Y con “alegrar” se quiere decir aquí “dignificar”.
020. La imagen digital, proyectable, reproducible, manipulable, diversificable o viralizable tiene un defecto único pero letal. Es apenas un espejismo. La relación con su soporte es débil, como si quisiera salir expedida de la pantalla o del dispositivo que le sirva de contenedor. Recuerda en esto a un reflejo queriendo escapar del espejo, pero a la vez retenido por este, ya que un reflejo no puede sobrevivir en un mundo físico. En la pintura, la imagen está orgánicamente integrada al soporte. Incluso cuando este incorpora elementos extra pictóricos, el dispositivo es tan fuerte que pictorializa todo lo que cae dentro o cerca de él. La imagen no puede escapar al soporte, como el alma no puede escapar del cuerpo. Dualismo mitológico que la pintura niega, se lo proponga o no. Por eso la pintura no es una imagen, es siempre un objeto. El objeto tiene una presencia que cuestiona al simulacro. Presencia que propone un freno material a la esquizofrenia hermenéutica de una idealidad expandida.